Madrid invertirá 3,7 millones para mantener los 170 kilómetros de galerías subterráneas

El Ayuntamiento prorroga el contrato de conservación de una infraestructura clave que permite distribuir electricidad, agua y fibra óptica sin abrir calles

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Madrid invertirá 3,7 millones para mantener los 170 kilómetros de galerías subterráneas
Centro de control de instalaciones urbanas de la ciudad de Madrid.
El autor esManel Pacho
Manel Pacho
Lectura estimada: 3 min.

El Ayuntamiento de Madrid ha aprobado la prórroga del contrato de conservación, inspección y control de las galerías subterráneas de servicios, una infraestructura esencial para el funcionamiento diario de la capital. La medida, autorizada por la Junta de Gobierno, contará con una inversión de 3,7 millones de euros y estará vigente desde el 1 de diciembre de 2026 hasta el 30 de septiembre de 2027.

La vicealcaldesa y portavoz municipal, Inma Sanz, ha explicado que esta red, formada por 170 kilómetros de galerías subterráneas, permite distribuir suministros básicos como la electricidad, el agua potable, el agua regenerada y las conexiones de fibra óptica, además de facilitar su mantenimiento sin necesidad de realizar obras en la superficie.

Aunque pasa desapercibida para la mayoría de los ciudadanos, esta infraestructura constituye uno de los pilares del funcionamiento de la ciudad. Las galerías albergan las principales redes de servicios urbanos y permiten que las compañías puedan reparar averías, ampliar instalaciones o renovar canalizaciones sin abrir zanjas ni provocar cortes de tráfico o afecciones a peatones y vecinos. Según el Ayuntamiento, este sistema reduce el impacto de las obras en la vía pública y agiliza las intervenciones de mantenimiento.

Madrid dispone de uno de los sistemas de supervisión de galerías de servicios más avanzados, con miles de dispositivos que monitorizan su estado de forma permanente. La red cuenta con 3.677 sensores de humo y temperatura, 814 detectores de gases, como monóxido de carbono, oxígeno, gases explosivos o sulfhídricos, 526 cámaras de videovigilancia y 900 detectores de presencia distribuidos en los 253 accesos existentes. Toda esta información llega al Centro de Control de Instalaciones Urbanas, que supervisa las galerías las 24 horas del día, los 365 días del año y activa de forma inmediata los equipos de intervención cuando se detecta cualquier incidencia.

Desde la puesta en marcha del contrato en 2022, el Área de Obras y Equipamientos ha impulsado una importante modernización de estas infraestructuras. Entre las actuaciones realizadas destacan la renovación de las cámaras de vigilancia con tecnología digital compatible con Inteligencia Artificial, el despliegue de 245.000 metros de nuevo cableado para comunicaciones y alimentación eléctrica, así como la instalación de 200 nuevos detectores de incendios y otros 100 sensores de gases.

Además, se han habilitado más de 20 nuevas salidas de emergencia, dos nuevos accesos para facilitar el trabajo del personal de mantenimiento y se ha iniciado la sustitución del sistema de iluminación por tecnología LED, mejorando tanto la eficiencia energética como las condiciones de trabajo en el interior de las galerías.

En colaboración con el Cuerpo de Bomberos, también se ha reforzado la señalización mediante sistemas podotáctiles y nuevos elementos de orientación para facilitar la evacuación en situaciones de baja visibilidad.

El Ayuntamiento prevé ampliar esta infraestructura con más de 20 kilómetros de nuevas galerías en los futuros desarrollos urbanísticos del sureste de la capital. Asimismo, los proyectos vinculados a Madrid Nuevo Norte incorporarán nuevos tramos de esta red subterránea, considerada la solución más eficiente para albergar las infraestructuras de suministro y telecomunicaciones que requerirán los nuevos barrios.

Las galerías de servicios desempeñan un papel fundamental en el crecimiento y la modernización de Madrid. En el ámbito eléctrico, permiten instalar nuevas líneas para responder al incremento de la demanda derivado de los puntos de recarga de vehículos eléctricos, los nuevos desarrollos urbanos o la implantación de centros de datos. También facilitan a las operadoras de telecomunicaciones la sustitución de antiguas redes de cobre por fibra óptica, mientras que el Canal de Isabel II puede renovar y ampliar la red de abastecimiento de agua sin necesidad de abrir calzadas ni generar importantes afecciones a la movilidad.

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