El nuevo 23-F del Sanchismo

Un gobierno que lo hace sin presupuestos, se jacta de trabajar de espaldas a las Cortes, en las que ya ni permite votar a sus diputados

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El nuevo 23-F del Sanchismo
Congreso de los Diputados. (Foto archivo)
El autor esEnrique De Santiago
Enrique De Santiago
Lectura estimada: 3 min.

Estamos viviendo un momento político, como ya se vivió en otros momentos, con un nivel de corrupción económica absolutamente insoportable. Unos roban, otros se lo gastan en putas, otros se dedican a las saunas, otros rellenan su faltriquera con el oro de todos que debieran haber servido para salvar a los 'perritos sin alma' de la pandemia, para cuidar de las vías por las que transitan los votantes y para cuidar de los servicios públicos que se afirman defender. Pero nada de esto me parece ni sorprendente, ni novedoso, ni algo evitable, aunque sí previsible y, por tanto, que debiera servir para implementar modelos que busquen, al menos, su reducción.

Pobres, ladrones, santos y canallesca existirán siempre; sólo podremos intentar reducir su presencia, pero en toda sociedad, en todo momento tendrá su blanco y su negro.

Hoy, lo que a mi parecer resulta una novedad, una situación de especial gravedad y que debiera producir la máxima preocupación e intervención, es la existencia de una cloacas organizadas, dirigidas, lucradas y debidamente construidas en el interior de un partido político para revertir el modelo constitucional y democrático de derecho, con la infestación de las instituciones en pos de un cambio de régimen que permita la perpetuación en el poder de un partido, de un líder, de una persona divinizada y omnipotente que transforme el marco político. En definitiva, se ponen de relieve una trama golpista debidamente organizada desde un partido político para perpetuarse en el poder; vamos, que Leire es la nueva Tejero, Cerdán el nuevo Armada, Armengol la nueva Milans, Conde y Álvaro los coroneles del golpe, Intxaurrondo el capitán Martínez de Merlo, y… que cada uno ponga la cara y el nombre, pero al final son piezas de tramas que buscan y buscaban torcer el rumbo democrático de la sociedad española.

En la trama del 23-F no se acreditó ni se observó una trama paralela de latrocinio y menos aún de alcahuetería y fornicación o de colocación de las policoterras en empresas públicas que en el presente se acredita de forma grosera y delirante, lo que hace que no sólo se pretenda un cambio ideológico de la política nacional, sino que también se busca un cambio ético y moral para que España se convierta en el lago Karachai de la Europa occidental.

Nos estamos empecinando en denunciar la corrupción político-económica del PSOE y del Gobierno, pero pasamos como de puntillas ante la trama más peligrosa, más cruel y que más daño le hará al PSOE y a España: aquella que busca, pretende, persigue y se desarrolla para revertir el orden constitucional concedido por los ciudadanos utilizando todo tipo de artimañas y formas en pos de modificar el resultado electoral, limitar los medios libres, amordazar la Justicia y fortalecer el poder de un staff político que nació entre saunas de prostitución, malició las elecciones internas y viene desarrollando todo un modo de actuación corrupto que se fortalece con la mafia que busca y pretende su mantenimiento sine die.

Tenemos un gobierno que lo hace sin presupuestos, se jacta de trabajar de espaldas a las Cortes, en las que ya ni permite votar a sus diputados, y se engríe en la búsqueda de la eliminación de toda crítica, ya sea mediática, de los periodistas, o jurídica, de los jueces, pero no se toman medidas.

Si no se pueden votar en las Cortes ¿para qué acuden a ellas los diputados? Si no pueden ejercer su labor ¿por qué siguen acudiendo? ¿No sería más claro renunciar a sus emolumentos, no acudir al Congreso y demostrar al pueblo que no pueden trabajar y que se consolida un régimen totalitario?        

Señores diputados si de verdad su labor es servir a los 'perritos sin alma' y no servirse de ellos, renuncien a sus emolumentos, no acudan al Congreso y denuncien pública, nacional e internacionalmente, la forma de gobernar de nuestro presidente, pues, aun cuando no nos guste, mientras ustedes no hagan algo en serio y firmemente, lo seguirá siendo.

Ay, que lo único que les importa es su bolsillo y no los ciudadanos

¡Ya está bien! Sólo con la unión de los demócratas, con fórmulas de persecución de la mafia, la construcción de modelos sólidos que acaben con ella y restituyendo y reforzando los controles democráticos destruidos, podremos recuperar la confianza en la política y en los que a ella se dedican, pues de otro modo deberá de ser la sociedad civil la que tome una iniciativa perdida por ellos.

 

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