María Corina Machado vuelve a Venezuela y desafía el 'entente' de Trump y Delcy Rodríguez
La líder opositora reaparece en el país tras diez meses en el extranjero y busca recuperar el protagonismo en la calle
María Corina Machado ha regresado a Venezuela después de diez meses fuera del país, en un movimiento con el que pretende recuperar el liderazgo de la oposición y presionar para que se convoquen nuevas elecciones presidenciales. Su vuelta se produce en un momento delicado para la política venezolana, con Estados Unidos negociando acuerdos energéticos con el Gobierno de Delcy Rodríguez y sin un calendario claro para una transición democrática. "Estoy aquí. Con ustedes", escribió este domingo la dirigente en la red social X. Poco después, su partido, Vente Venezuela, difundió imágenes de Machado entrando en una iglesia de Santa Rosa, en el estado de Lara, acompañada por seguidores. Por el momento, no han trascendido detalles sobre cómo consiguió regresar ni sobre los pasos que dará en los próximos días.
La opositora había permanecido en el extranjero desde su salida para recoger el Premio Nobel de la Paz 2025 en Oslo. Según la información difundida por su equipo y fuentes conocedoras del viaje, su regreso estuvo precedido por varios obstáculos aéreos y marítimos que dificultaban su entrada en Venezuela.
Ahora, Machado busca demostrar que mantiene capacidad de movilización dentro del país y volver a situarse en el centro de la estrategia opositora. Su principal objetivo es abrir el camino a una transición política que desemboque en nuevas elecciones presidenciales.
De líder de la oposición a interlocutora incómoda para Washington
Machado lleva más de dos décadas vinculada a la política venezolana. En 2002 fundó Súmate, una organización centrada en la defensa de los derechos políticos y la participación electoral. Sin embargo, su consolidación como principal figura de la oposición llegó en 2023, cuando ganó ampliamente las primarias opositoras. Desde entonces, ha defendido que el cambio político debe partir del reconocimiento de los resultados de las presidenciales del 28 de julio de 2024, en las que la oposición sostuvo que Edmundo González Urrutia había derrotado al chavismo.
Machado ha considerado tradicionalmente a Washington un aliado para promover la democratización de Venezuela, pero los acontecimientos recientes han introducido incertidumbre sobre el papel que la Administración de Donald Trump está dispuesta a concederle. Doce días después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, en enero pasado, Machado se reunió con Trump y le entregó su medalla del Nobel. En aquel encuentro expresó su deseo de regresar a Venezuela. El presidente estadounidense afirmó entonces que podría incorporarla de alguna manera a su plan de transición.
Sin embargo, el secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió días después de que el liderazgo de Machado no parecía una opción realista en aquella fase del proceso.
El petróleo complica la estrategia de la oposición
Mientras Machado insiste en la necesidad de celebrar elecciones, Washington ha estrechado sus relaciones con el Ejecutivo de Delcy Rodríguez, especialmente en materia de petróleo, gas y minería. Los acuerdos energéticos entre ambos países han generado críticas entre quienes consideran que Estados Unidos está priorizando sus intereses económicos frente a la democratización de Venezuela. El convenio petrolero firmado en agosto, que permite a empresas estadounidenses acceder a una parte importante de la producción y los recursos petroleros venezolanos, se ha convertido en uno de los principales puntos de fricción. Machado tardó en pronunciarse sobre ese pacto y, cuando lo hizo, recordó a la Administración Trump que sus "enemigos" políticos se encuentran en el poder en Venezuela.
El plan estadounidense contempla una negociación entre el chavismo y sectores de la oposición para acordar una transición. En ese esquema, Washington ha respaldado una delegación encabezada por Dinorah Figuera, vinculada al Parlamento elegido en 2015, cuando la oposición obtuvo la mayoría de los escaños. Machado no forma parte de ese diálogo, una circunstancia que complica sus aspiraciones de encabezar directamente el proceso político que pueda abrirse en Venezuela.
Dispuesta a negociar, pero con condiciones
Pese a quedar fuera de las conversaciones impulsadas por Washington, Machado ha dejado abierta la posibilidad de negociar con Delcy Rodríguez si ese contacto sirve para establecer un calendario de transición. En febrero, durante un encuentro virtual con medios colombianos, defendió que cualquier negociación debía partir del reconocimiento de los resultados del 28 de julio de 2024 y tener como objetivo un cambio político.
Su disposición a dialogar también ha provocado críticas desde el oficialismo. El ministro del Interior, Diosdado Cabello, uno de sus principales adversarios políticos, se burló de las denuncias sobre los obstáculos que Machado habría encontrado para regresar y llegó a descartar que intentara entrar por las fronteras terrestres o marítimas. La vuelta de la opositora cambia ahora el escenario. Tras meses de actividad política desde el extranjero, Machado vuelve a tener la posibilidad de dirigirse directamente a sus seguidores y comprobar hasta qué punto conserva su capacidad de movilización.








