Así retrató la América del siglo XVIII el mestizaje: 24 pinturas llegan a Madrid
La Casa Museo Lope de Vega reúne hasta el 8 de diciembre una selección de obras que muestran cómo la sociedad virreinal clasificaba y representaba su diversidad
La forma en la que la sociedad de la América virreinal entendía el mestizaje quedó plasmada en un género artístico que hoy permite acercarse a la vida y las ideas del siglo XVIII. La Comunidad de Madrid recupera ahora esas imágenes con Retratar el mestizaje: las series de castas en la América del siglo XVIII, una exposición que reúne 24 pinturas en la Casa Museo Lope de Vega.
La muestra, incluida en la programación de Hispanidad 2026 y comisariada por Carmen Rodríguez de Tembleque, podrá visitarse hasta el 8 de diciembre de 2026 y con entrada gratuita. La mayor parte de las obras procede del Museo de América y se presenta agrupada en diferentes series.
Más allá de su valor artístico, los cuadros permiten observar cómo se intentaba ordenar y describir una sociedad marcada por la convivencia de personas de distintos orígenes. Las pinturas muestran parejas y a sus hijos y, junto a cada escena, aparecen inscripciones que identifican las combinaciones de procedencia que se atribuían a los personajes.
El género de las llamadas pinturas de castas nació y se desarrolló especialmente en la Nueva España, territorio que actualmente corresponde en buena medida a México. En aquella sociedad convivían poblaciones de procedencias diversas y las relaciones entre ellas dieron lugar a una realidad social compleja.
Los artistas trasladaron esa diversidad a escenas cuidadosamente construidas. Los personajes aparecen en interiores domésticos o espacios naturales, rodeados de objetos, vestidos y elementos relacionados con sus actividades cotidianas. Cada detalle contribuía a construir una determinada imagen de quienes aparecían representados.
La ropa, los oficios, los objetos o incluso los escenarios elegidos para cada escena permiten descubrir aspectos de la cultura y de la vida cotidiana de la Nueva España. Por eso, estas obras pueden leerse hoy no solo como pinturas, sino también como documentos históricos capaces de revelar cómo se miraba aquella sociedad a sí misma.
Las denominaciones que acompañan a los personajes muestran hasta qué punto el origen se utilizaba entonces como una forma de clasificar a la población. La procedencia, la posición social, el oficio y las costumbres formaban parte de una identidad que se representaba de manera jerarquizada.
La exposición invita así a observar las pinturas desde una doble perspectiva. Por un lado, permiten conocer la diversidad social de la América del siglo XVIII; por otro, muestran los criterios y prejuicios con los que aquella sociedad interpretaba esa diversidad.
En algunas escenas aparecen además estereotipos sobre las poblaciones indígenas, españolas y de ascendencia africana, reflejo de las ideas y convenciones sociales de aquel momento. Precisamente esa dimensión convierte a las series de castas en una fuente especialmente interesante para comprender no solo quiénes formaban aquella sociedad, sino también cómo se construían las diferencias entre sus habitantes.
La selección reunida en la Casa Museo Lope de Vega propone, en definitiva, acercarse a un capítulo singular de la historia de América a través de unas pinturas que, varios siglos después, siguen ofreciendo información sobre la sociedad que las creó y sobre la manera en que quiso representarla.








