El verano ya llegó

¿Para cuándo poder solicitar las vacaciones en periodos a elegir por el profesional y que, durante ese periodo, no pueda ser turbado en su descanso?

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El verano ya llegó
Juzgados de Valladolid.
El autor esEnrique De Santiago
Enrique De Santiago
Lectura estimada: 4 min.

En estos días se ha aprobado la ley que permitirá la pasarela al RETA de los abogados mutualistas, es decir, de aquellos que, cuando comenzamos nuestra andadura profesional, estábamos obligados a cotizar en la Mutualidad de la Abogacía y que ahora, con 40 años cotizado e importes similares a los de los autónomos, tendríamos una pensión de aproximadamente 400 euros, mientras que al tendero que comenzó a la par hoy le correspondería una pensión de aproximadamente 1.100 euros. La Ley asimilará a los Mutualistas con ese tendero, llevando sus cotizaciones de la Mutua a la Seguridad Social. Ya veremos que dice y como la hacen con el Reglamento.

Es un logro y un triunfo que han asumido todos los partidos políticos, pero tanto ese tendero como el abogado mutualista no llegarán a cobrar ni la mitad de lo que cobrará un conserje de la Seguridad Social (aprox. 2000 euros); es decir, la equiparación no alcanza ni el puesto de la menor escala de la administración pública. Hemos igualado por debajo de lo que está abajo, pero, pese a todo, hemos de estar agradecidos. Nadie equipara por arriba, salvo los políticos, que se permiten los máximos cuando aportan y valen lo mínimo.

Pero, por fin, llega el mes de agosto y el momento de descansar de todo un año de trabajo, de disfrutar del sol y, tras mostrar las lorzas al sol, alcanzar un moreno que te aporte las vitaminas y elementos de relax y vitalidad precisos para afrontar otro año.  Pero, ¡sapristi!, eso será si te dejan, pues, siendo abogado, si al juzgador se le antoja, te destrozan las vacaciones dictando alguna resolución que debas de recurrir en el plazo de 3 o 5 días. Y da igual que estés de vacaciones si defiendes a un despedido y debas acudir a la vista oral, pues el juzgado ya estuvo de vacaciones y paralizó la tramitación en julio, pero ahora le entran las prisas y tiene que destrozar las tuyas.

Mis hijos jamás pudieron disfrutar de vacaciones en julio con su padre; jamás su padre pudo disfrutar plenamente de sus hijos en agosto, sin estar pendiente del recurso o del despido de turno, que los juzgados -que ya han disfrutado sus vacaciones en julio o lo harán en septiembre- deciden turbar y perturbar las de mis hijos y las de su padre letrado. Pero luego esos mismos defienden la igualdad de trato y la conciliación de la vida laboral de los trabajadores, de los funcionarios, etc

¿Para cuándo poder solicitar las vacaciones en periodos a elegir por el profesional y que, durante ese periodo, no pueda ser turbado en su descanso? ¿Para cuándo con la comunicación al Consejo General de los periodos elegidos para vacar, esos no puedan ser computados como días hábiles o señalar vistas que impidan el descanso del trabajador?

Vivimos en la era de la telematización de la vida laboral, de obligar al anciano a entrar en su banco a través de las apps, de revisar tus expedientes en la red, y de la falta de presencialidad. ¿Y no somos capaces de generar un programa que permita esa forma de gestionar las vacaciones, no de los profesionales, sino de sus familias?

Buscamos la empatía con el cliente, con el funcionario, con el juez, con el adversario, con la evitación de juicios por medio de Métodos Adecuados para la Solución de Conflictos (MASC), pero ¿para cuándo la empatía de todos los intervinientes para con nuestras familias? ¿Mis hijos son niños de menor valor que los del agente o del juez?

Pero, por fin llegará agosto y más de uno te dirá: "coño un mes de vacaciones que te vas". Pero tú, cuando hagas la maleta, tendrás que meter el ordenador, tu instrumento de trabajo, y llevártelo contigo por si te hacen trabajar los del juzgado, que ya volvieron morenazos de las suyas, bien ganadas, bien disfrutadas, y ahora disfrutan viendo como destrozan las tuyas.

Todos somos iguales ante la ley, pero no todos somos iguales de verdad, pues no tenemos derecho a la pensión, no tenemos derecho al descanso, no tenemos derecho a la conciliación de la vida familiar, no tenemos derecho a nuestros emolumentos que son discutidos por el cliente, por el adversario y por los juzgados. Pero lo que es verdad es que disfrutamos de la misión y el trabajo más bonito del mundo: defender a los demás, aunque los demás no lo entienda, se mofen de nosotros o nos desprecien. Luchar por los demás es un honor que ningún otro puede comprender. Pero …. ahora, a descansar, que luego el curso es muy largo. Ahora, a poner las lorzas al sol, a solazar y retozar en el monte o en la playa, en el pueblo o en casa, pero a disfrutar, que también nos lo merecemos TODOS.

 

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