El Supremo debe determinar si integraron una organización criminal, con un acuerdo "cerrado y privilegiado", y tratar de responder a la pregunta de dónde está el dinero
A la espera de la sentencia del juicio a Ábalos, Koldo y Aldama: las incógnitas a despejar
El Supremo debe determinar si integraron una organización criminal, con un acuerdo "cerrado y privilegiado", y tratar de responder a la pregunta de dónde está el dinero
Catorce largas jornadas después, el juicio al exministro José Luis Ábalos está ya rumbo a una sentencia que deberá despejar varias incógnitas: desde si una trama corrupta se incrustó en el Ministerio de Transportes en plena pandemia hasta el grado de colaboración del 'corruptor' Víctor de Aldama.
Casi un mes exacto ha durado el juicio que ha sentado en el banquillo del Tribunal Supremo a quien fuese número 3 del PSOE, a su más estrecho asesor, Koldo García, y al comisionista Víctor Aldama, acusados de integrar una presunta organización criminal para favorecer al empresario en contratos de mascarillas y otros favores a cambio de mordidas, relata Efe.
Un juicio al que José Luis Ábalos y Koldo García han acudido cada día desde la cárcel de Soto del Real (Madrid), donde están por riesgo de fuga, a diferencia de Aldama, que ha atribuido a sus compañeros de banquillo mordidas pagadas por él en el marco de una colaboración con la que busca evitar volver a prisión, donde estuvo poco más de un mes por un fraude de hidrocarburos por el que sigue investigado, hasta que decidió confesar.
¿Para cuándo la sentencia?
Los siete magistrados que conforman el tribunal -seis hombres y una mujer- deben ahora dictar sentencia y, aunque no tienen plazo para ello, no se espera que sea antes de las elecciones andaluzas del 17 de mayo, dada la tradición del Supremo de no interferir en asuntos políticos.
Distintas fuentes consultadas por EFE no se atreven a aventurar la fecha de la sentencia, aunque barajan la posibilidad de que pueda estar lista en un mes o mes y medio.
En ella, los magistrados tratarán de buscar la unanimidad que dé respuesta a algunas de las incógnitas que ahora están encima de su mesa.
¿Corrupción en contratos de mascarillas?
El Supremo debe determinar si Ábalos, Koldo García y Aldama integraron una organización criminal, con un acuerdo "cerrado y privilegiado" para que dos contratos de mascarillas en pandemia fuesen adjudicados a la empresa que introdujo el comisionista.
Y no solo para eso, el fiscal defiende que hay una prueba "demoledora" de que también beneficiaron a Aldama en otras gestiones que solicitó, como una reunión para abordar una licencia de hidrocarburos para un socio o el impulso del rescate de Air Europa. El exministro y su exasesor lo niegan.
La pregunta de oro de las defensas: ¿dónde está el dinero?
Es la pregunta del millón. Las defensas de Ábalos y Koldo García insisten en que no hay "evidencia" de que cobrasen comisiones a cuenta de Aldama. Ni los 10.000 euros al mes ni el disfrute de chalés vacacionales de los que le acusa la Fiscalía. Aseguró el exministro que no le encontrarían nada, e ironizó con lo "barato" que salía.
"El que acusa tiene la obligación de probar", afirmó por su parte la abogada de Koldo García, tras insistir que el manejo de dinero en efectivo del exasesor no es prueba de ilegalidad. Las 'chistorras' (billetes de 500) son legales, dijo. Y algunas venían del PSOE, que le reembolsaba gastos anticipados; aunque el exgerente negó que en la caja hubiese esos billetes.
Poco importa al fiscal esa pregunta de dónde está el dinero, convencido de que del aumento patrimonial de Koldo García "queda acreditado que cobra", y que además sufragaba gastos del ministro. Ninguno, dijo, ha explicado de dónde sacaban tanto dinero.
La credibilidad de Aldama, a examen
Será otra de las claves de la sentencia, que deberá valorar cuánto de determinante ha sido la confesión de Aldama. Su defensa lo presentó como una "cruzada" contra el "aparato estatal" que abrió nuevas investigaciones, y pidió un premio por ello.
La acusación popular que coordina el PP coincidió con él -redujo a unos 5 años de cárcel su petición para él- y la Fiscalía, aunque mantuvo los 7 iniciales, vio "admisible" esa rebaja y resaltó que la figura del "arrepentido" no es nada "excepcional", sino necesaria para atajar la corrupción.
Eso sí, dejó claro que no debe 'comprarse' "acríticamente" su versión y hay acusaciones que no aceptó, como que Pedro Sánchez sea el número 1 de una supuesta trama.
Para las defensas ha sido vital poner en duda la credibilidad de Aldama y subrayar sus contradicciones. Koldo García lo acusó de mentir y reveló una supuesta oferta del abogado del PP para colaborar "mintiendo", que fuentes de la acusación niegan. Ábalos se preguntó "qué mal" le ha hecho para que el empresario le haga "tanto daño".
El enchufe de dos mujeres vinculadas a Ábalos
¿Enchufó Ábalos en empresas públicas a su expareja Jéssica Rodríguez y a Claudia Montes? ¿Hizo gestiones más allá de presentar el currículum? ¿Qué papel jugó la entonces presidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera, investigada en la Audiencia Nacional por la contratación de la primera?
Son cuestiones a las que deberá dar respuesta la sentencia del tribunal, que tendrá sobre la mesa el desolado relato del fiscal, que dibujó un panorama de empresas públicas "casi parasitadas" por el "poder político", y el del propio Ábalos, que ve poco reproche en unos contratos temporales dentro de toda una carrera de ministro con acceso a la información de todo el Gobierno. Encima, dijo, eran contratos de poca cualificación.
El caso mascarillas. Volumen II. Los efectos en la Audiencia Nacional
Lo que diga el Supremo sobre las contrataciones de mascarillas será determinante para la causa abierta en la Audiencia Nacional contra ex altos cargos y empresarios por estas mismas adjudicaciones.
Como también podrá serlo, principalmente para la expresidenta de Adif Isabel Pardo de Vera, en relación con la contratación de Jéssica Rodríguez en empresas públicas por la que también está investigada en la Audiencia.
Allí siguen su curso otras líneas de investigación que nacieron de esta causa, bautizada en sus orígenes como caso Koldo: los presuntos amaños de obra pública que llevaron un tiempo a prisión preventiva al exdirigente socialista Santos Cerdán, y el sistema de reembolso en efectivo de gastos adelantados del PSOE.
El "juicio paralelo"
En espera de la sentencia, Ábalos y Koldo García ya se han visto condenados. Y, en palabras del exministro, han vivido un "juicio paralelo", un "procedimiento predeterminado" que "no es gratuito", sino que ha sido "financiado y guiado con filtraciones de la propia investigación", como lamentó en su alegato final.
Porque Ábalos tiene claro que se le ha juzgado más como persona que por hechos y por un caso que considera "claramente mediático, juzgado desde hace tiempo y con condena clara", en el que productoras de televisión han pagado a "gente vulnerable" para "guionizarlas".
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