Cuando las paredes bailan: un mural de Suso33 transforma la entrada del Centro Danza Matadero

Una intervención que convierte el acceso a la sala en una antesala coreográfica en Madrid

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Cuando las paredes bailan: un mural de Suso33 transforma la entrada del Centro Danza Matadero
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 2 min.

El Centro Danza Matadero estrena este mes de mayo una nueva intervención artística que busca borrar la frontera entre espacio expositivo y experiencia escénica. Se trata del mural "Las paredes danzan", una obra del reconocido artista urbano SUSO33, recientemente distinguido con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2025.

La pieza ha sido concebida específicamente para el acceso a la Nave 11 del centro y transforma el vestíbulo en una especie de antesala sensorial en la que el visitante se adentra antes incluso de entrar en la sala. El objetivo es convertir un espacio de paso en una experiencia inmersiva donde arquitectura, movimiento y danza se funden.

"Las paredes danzan" plantea una intervención que dialoga directamente con el entorno arquitectónico. A través de líneas continuas, figuras antropomorfas y cuerpos en movimiento, el mural representa distintas formas de danza y propone una lectura visual del ritmo, la energía y la musicalidad del cuerpo.

La obra no se limita a decorar el espacio, sino que lo reinterpreta como una escenografía viva, donde cada trazo funciona como una "frase coreográfica" que guía al espectador hacia la sala. La intención es que el recorrido previo a la función se perciba como una inmersión progresiva en el lenguaje de la danza. Además, la intervención incorpora referencias a distintas disciplinas dancísticas y a figuras clave de su historia, integrando técnica, expresividad y composición visual en un mismo plano.

El proyecto bebe de múltiples referencias culturales y filosóficas. Entre ellas, el libro El origen de la danza de Pascal Quignard, que establece una analogía entre el cuerpo humano, el universo y el movimiento.

También se inspira en las pinturas rupestres y en la idea de la cueva como espacio simbólico vinculado al mito de la caverna, así como en la cultura del arte urbano y el grafiti, con referencias al investigador Henry Chalfant y su vínculo entre hip hop, breakdance y artes escénicas.

El resultado es una obra que concibe las paredes como una escenografía envolvente que el espectador atraviesa físicamente, transformando el acceso al teatro en parte de la propia experiencia artística.

El creador madrileño SUSO33 (Madrid, 1973) es uno de los nombres más reconocidos del arte urbano en España. Su trayectoria abarca disciplinas como el muralismo, la performance, la instalación o el videoarte, con obras presentes en instituciones como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía o el Thyssen-Bornemisza.

Su relación con la danza es constante a lo largo de su carrera, en la que ha trabajado en más de cincuenta escenografías para instituciones y compañías como el Teatro Real, el Centro Dramático Nacional, la Compañía Nacional de Danza, Sara Baras o Nacho Duato, entre otros referentes.

En "Las paredes danzan", el artista vuelve a explorar esa conexión entre gesto pictórico y movimiento corporal, defendiendo una idea central: no solo pintar formas, sino "componer una partitura de cuerpos en movimiento".

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