El Supremo ratifica la condena por un brutal ataque en Montejícar vinculado a una disputa que venía de lejos, con una indemnización de más de 584.000 euros
Siete años de prisión por una brutal agresión: arrancaron un ojo a un pariente tras una disputa por un caballo
El Supremo ratifica la condena por un brutal ataque en Montejícar vinculado a una disputa que venía de lejos, con una indemnización de más de 584.000 euros
El Tribunal Supremo ha confirmado la condena de siete años de prisión para dos hermanos por una agresión especialmente violenta ocurrida en la localidad granadina de Montejícar, en la que sacaron un ojo a un familiar durante una discusión derivada de viejas desavenencias por la compraventa de un caballo. La sentencia, que ya es firme y contra la que no cabe recurso, ratifica los fallos previos de la Audiencia de Granada y del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), e incluye además la imposición de las costas procesales a los condenados.
Los hechos se remontan al 6 de diciembre de 2018, cuando los implicados coincidieron en un bar del municipio. La relación entre ellos ya estaba deteriorada por conflictos anteriores relacionados con la venta de un caballo.
Durante la estancia en el local, donde los hermanos habían consumido alcohol, comenzaron los insultos y amenazas, lo que obligó al propietario a intervenir para intentar calmar la situación. La víctima decidió marcharse a su domicilio, al igual que los dos hermanos, aunque en vehículos distintos. Sin embargo, lejos de terminar el conflicto, ambos grupos acabaron coincidiendo de nuevo en la vivienda del perjudicado.
Según recoge la resolución judicial, una vez allí se produjo una pelea en la que los dos hermanos, actuando de forma conjunta, agredieron a su familiar. El ataque fue de extrema violencia: le arrancaron un ojo 'de cuajo' mediante una fuerte tracción hacia fuera, además de provocarle lesiones graves en el otro ojo, que requirieron sutura médica.
En el transcurso del enfrentamiento, la víctima portaba una pistola de fogueo con apariencia real, que no llegó a dispararse pero que sí utilizó durante la reyerta. Uno de los hermanos se apoderó del arma posteriormente y la arrojó a varios kilómetros del lugar. Un vecino acudió en primer lugar a auxiliar a la víctima tras el suceso.
La Audiencia de Granada ya había condenado a cada uno de los acusados a siete años y medio de prisión por un delito de lesiones, aplicando la atenuante de intoxicación por alcohol. Además, fijó una indemnización de 584.537 euros a favor de la víctima por las graves secuelas sufridas.
Los condenados recurrieron alegando vulneración de su derecho a un juicio justo, al considerar que no se había exhibido correctamente el arma de la víctima. Sin embargo, el Tribunal Supremo ha desestimado este argumento y ha dado plena validez a las pruebas. En su resolución, el alto tribunal rechaza que la víctima amenazara previamente a los acusados en el bar o que llegara a apuntarles con el arma en la cabeza, como sostenían los condenados. Por ello, mantiene íntegramente la condena y cierra definitivamente el caso.
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