Carlos Alcaraz volvió a demostrar que está hecho de una pasta especial. El tenista español superó este viernes al alemán Alexander Zverev en un duelo memorable, resuelto en cinco sets (6-4, 7-6(5), 6-7(3), 6-7(4) y 7-5), para alcanzar por primera vez en su carrera la final del Abierto de Australia, donde se jugará el título el próximo domingo ante el ganador del choque entre Jannik Sinner, vigente campeón, y Novak Djokovic.
En un partido de enorme desgaste físico y mental, Alcaraz, de 22 años, tiró de épica y experiencia para sobreponerse a un serio bajón físico que amenazó con dejarle fuera del torneo. El español sufrió especialmente en el tercer set, cuando llegó a vomitar en la pista y padeció calambres que limitaron su movilidad y facilitaron la reacción de un Zverev más entero físicamente.
Pese a las dificultades, el murciano supo resistir, ajustar su juego y frenar la remontada del alemán en los momentos decisivos. El encuentro, que se prolongó durante cinco horas y 25 minutos, terminó decantándose del lado de Alcaraz gracias a su fortaleza mental y su capacidad para competir al límite.
Con este triunfo, el español suma su séptima victoria en trece enfrentamientos ante Zverev, actual número tres del ránking ATP, y se coloca a un solo paso de conquistar su séptimo título de Grand Slam. Además, una victoria en la final le permitiría completar la colección de grandes torneos y seguir ampliando una carrera que no deja de sumar capítulos históricos.









