Nos han destruido los servicios públicos

En el momento en que se recauda más dinero y se recibe más dinero de Europa que nunca y, sin embargo, tenemos los peores servicios público y sociales

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Nos han destruido los servicios públicos
Pedro Sánchez y Óscar Puente, en el Congreso de los Diputados. (Foto: EFE)
El autor esEnrique De Santiago
Enrique De Santiago
Lectura estimada: 4 min.

Desde hace ya demasiado tiempo, el gobierno que surgió de una moción de censura contra la corrupción nos ha bañado en ponzoña, degradación y la más repugnante corrupción no sólo económica, sino sexual, machista y del más denigrante uso de las instituciones en beneficio propio.

Hemos vivido una pandemia con 130.000 muertos de los que nadie se hace cargo, pero se usa 7291 muertos en las residencias de Madrid, bajo el mando de Pablo Iglesias, pero que se responsabiliza al PP, con una cuantificación más que sospechosa.

Hemos vivido un volcán cuyas consecuencias siguen padeciendo los isleños sin que nadie les ofrezca una solución digna, como si fuesen –así los consideran algunos- ciudadanos de tercera.

Hemos vivido una DANA de la que sólo se responsabiliza al tonto útil de MAZON, pero en la que escuchamos al Presidente "si necesitan algo que lo pidan", para después huir en Paiporta; y todo ello con la responsabilidad de todos por no limpiar los cauces, por no realizar las infraestructuras planificadas y por dedicarse a sus disputas políticas en lugar de trabajar.

Hemos vivido una semana, desde Adamuz hasta Cataluña, de caos ferroviario por la falta de vigilancia, de reparación, de policía o cuidado de las vías, en las que hemos invertido unos 500 millones de euros, mientras Francia, con la tercera parte de líneas, lo ha hecho en 5.000 millones.

Seguimos sin la más mínima prevención de riesgos elaborada por el gobierno para casos de pandemia, de siniestros naturales o de defectos en las infraestructuras, pero si tenemos putas en fomento, convolutos, chistorras y otras formas de robar o de apropiarse de lo ajeno.

Estamos en el momento en que se recauda más dinero y se recibe más dinero de Europa que nunca y, sin embargo, tenemos los peores servicios público y sociales que un gobierno nos puede facilitar: las infraestructuras destruidas por obsoletas, la sanidad sin los médicos oportunos y con un Estatuto Marco ineficaz, a lo que unimos una gestión autonómica más que mejorable; la Administración de Justicia se la han cargado con un modelo ineficaz, retardador, más caro y de peor gestión, que no consigue acomodar a ninguno de los operadores jurídicos.

Un gobierno feminista que deja abandonadas a las mujeres que precisan de las pulseras telemáticas, permite la excarcelación de los violadores, genera una brecha sexual en la legislación penal inaceptable, se dedica a colocar escort en los ministerios, a disfrutar del sexo en grupo en los paradores, saca el pene a las trabajadoras en la Moncloa… Vamos, dime de lo que presumes.

El gobierno progresista permite la violación de menores en las instituciones que deben de protegerlas, sube el salario mínimo interprofesional que pagan otros, eleva las sanciones a los incumplidores que ellos cuando incumplen no someten. Suben miserablemente las pensiones de hoy, pero alargan el tiempo de cotización para alcanzar la jubilación y dejan en duda si se podrán cobrar.

A este paso veremos como el 'enamorado', no reconoce a su esposa, la engaña con otra o esta vuelve a sus gestiones contables de prostíbulos, de los que obtuvieron grandes beneficios.

Existen aún personas que defienden la gestión, olvidando que ellos criticaron el austericidio del PP, mientras ellos destruyen los servicios públicos por su gestión, por sus latrocinios y por su incoherente actuar. Finalmente, lo que tenemos es que los 'perritos sin alma' estamos hasta los 'membriscalos' de pagar como el que más, para recibir como el que menos, y que la imagen de nuestros políticos –todos- es más importante que las necesidades básicas de cualquiera de nosotros.

Cuando observas a alguien sufriendo y no haces nada es porque no tienes corazón, y eso es lo que demuestran siempre nuestros políticos, mientras tanto nuestros ciudadanos, nuestros 'perritos sin alma', que no tendrán alma para los políticos, sí tienen un corazón que no les cabe en el pecho, mientras nuestros políticos o están de comida, o miran diciendo que lo pidan, o se esconden en supuestos técnicos, o, sencillamente, buscan la manera de no hacer, no decir, no asumir absolutamente nada.

Necesitamos que los ciudadanos asuman el control de los políticos y exijan responsabilidades, sean quienes sean los responsables; que se dejen de soflamas y enfrentamientos y cumplan su misión de servir al ciudadano, o se marchen con la indignidad de quien no la tiene o de quien quiso tenerla, pero, por apoyar al corrupto, la perdió.

Recuperemos la democracia, los servicios públicos, la honradez, el trabajo y la prudencia de un gran pueblo que tiene un corazón de oro y está regido por una pandilla de mononeuronales que se lo llevan crudo.

 

 

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