Hombre y mujer no deben de ser usados para la confrontación y la generación de bandos, sino de complementos que sirven para construir un mundo más justo
Ni Luisas ni Juanjos. Todos iguales
Hombre y mujer no deben de ser usados para la confrontación y la generación de bandos, sino de complementos que sirven para construir un mundo más justo
No hace demasiado tiempo Luisa, desde la noche de bodas, fue objeto de maltrato, golpes, insultos, vejaciones que le enseñaron quién era el que tendría el mando en ese matrimonio. Cuando Luisa, tras años de golpes, se presentaba en una comisaría y lo intentaba denunciar, algún que otro número le decía "algo habrás hecho" o "sólo cumple, que él hace lo que debe" o alguna gracia del estilo que hacía que Luisa, humillada, se fuese de nuevo con el salvaje.
Con la cultura, la sensibilización, hemos conseguido que lo que tenemos entre las piernas no nos diferencie, que, como algunos pensábamos, el matrimonio sea un tándem construido sobre la base de consensos y la conciencia clara de que es un edificio moldeado y construido por ambos miembros, en el que se comparten las alegrías y se soportan juntos las penas, y que el respeto no es fruto de una petición o súplica, sino un pilar del edificio sin el que este se derrumba.
Hoy, por más que algunos y algunas se empeñen, la norma, lo común es la igualdad y sólo con una legislación que introduce el sexo para diferenciar estamos deconstruyendo lo construido.
La sola afirmación de la víctima femenina, si se refiere a un varón con el que tenía una relación, hace no sólo que se activen protocolos de protección, sino también de condena previa del hombre que luego será, o no, absuelto, pero que se ve sometido a la 'sentencia' previa.
Se usa esa legislación para la construcción de multitud de chiringuitos de psicólogos, abogados y delegados que se lucran con la sangre de la víctima o la generan para mantener su subsistencia, pero que no sirven para la solución del problema, que no sólo no desciende, sino que se incrementa, mientras las pulseras son de pega, los policías no tienen medios, los jueces ni pueden ni están dotados para resolver la situación __ENDASH__por mucho que lo intenten- y los millones se marchan por el sumidero con unas víctimas que siguen muriendo.
Por otra parte, Juanjo acude al trabajo a las 7 de la mañana, no termina hasta las 7 de la noche agotado, sin alegrías, sin fuerza para acudir a casa, por lo que se queda paseando por la ciudad, como un zombi, sin rumbo, haciendo tiempo. No puede enfrentarse a su mujer, que le reprocha que trae mala cara, que no sonríe, pero no le pregunta, le recrimina, le destroza personalmente, como hombre, como padre, como trabajador…. Se escucha "eres un hombre gris", "no me satisfaces", "eres una mierda", "no sirves para nada", "con lo que me traes que quieres que haga", "deja al niño que haga lo que quiere que las cosas han cambiado", "respeta al niño" mientras el niño se ríe de su padre o se burla de él; nunca recibe un cariño, una sonrisa, un beso de corazón.
Juanjo acude a una comisaría y denuncia maltrato psicológico y se ríen de él "si la tienes pequeña que quieres que te diga…jajajaj" y se vuelve con ella, a la que, en un alarde de empoderamiento, se le ocurre decir que se marcha de casa; discuten a gritos y sale de la vivienda con un golpe en la puerta.
Ella, que sabe cómo está el tema, le denuncia y con el apoyo de un vecino que escuchó las voces y el golpe es detenido y encarcelado.
Días más tarde Juanjo decide suicidarse y engordar las cifras de 3.846 personas que decidieron quitarse la vida en la España de 2025, en la que más de 75.000 lo intentaron. Si consideramos que hablamos de un fracaso colectivo por el asesinato de 46 mujeres en el año 2025, ¿qué es la muerte por suicidio de 3.846 personas?
Es evidente que la violencia es un problema muy serio en España, que la violencia sobre la mujer es una cuestión que requiere una solución, que existe una violencia sobre el hombre que no se escucha, no se valora y, por tanto, no tiene tratamiento alguno y, quizás lo más grave, es que tenemos un problema en la población que se autoelimina sin que se haga nada y que requiere, más que ningún otro, por el volumen al menos, de una atención inmediata que no observo que se realice.
La víctima debería ser amparada por la sociedad en todo caso, ya lo sea por terrorismo, por padecer una negligencia, por serlo a manos de su pareja, o sencillamente por ser víctima de sí misma. El bien jurídico a proteger por todos debe ser la vida, la integridad física y psíquica, la sufra quien la sufra y la genere quien la genere y tenga lo que tenga entre las piernas, y su protección no puede depender de su sexo, sino de la gravedad de la agresión, de la intensidad de la misma, del daño producido o el nivel de tensión que este provoca.
No podemos permitir que existan Luisas, pero tampoco debemos permitir que existan Juanjos, o ¿sí? ¿Dónde estaban los que ahora sostienen ese: "si"? Cuando las Luisas no tenían amparo yo si las amparaba, las sostenía y actuaba en igualdad, y ellos/ellas no estaban.
Necesitamos una sociedad que no utilice la igualdad para generar bandos, sino para construir en igualdad, que no genere diferencias para luchar por la igualdad, ni construyan chiringuitos que se acreditan ineficaces salvo para los que se lucra de ellos. A la igualdad se llega actuando en igualdad y no desigualando. No podemos vivir en la constante crispación generada, sino que debemos de superar los problemas juntos, sin crear nuevos problemas
Hombre y mujer no deben de ser usados para la confrontación y la generación de bandos, sino de complementos que sirven para construir un mundo más justo y mejor... De ti depende.
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