La octava edición del festival se celebra del 17 al 20 de septiembre con estrenos, instalaciones inmersivas, conciertos y experiencias XR
La luz de Hannibal Laguna y la Arcadia de Palomo conquistan el segundo día de MBFW Madrid
Dos universos opuestos que reivindican la artesanía, la fantasía y una moda sin límites en la segunda jornada de la pasarela madrileña
La segunda jornada de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid ha puesto frente a frente dos maneras muy diferentes de entender la moda, pero unidas por una misma voluntad de convertir cada prenda en una pieza de autor. Hannibal Laguna ha encontrado la inspiración en la luz de las catedrales y en la artesanía más delicada, mientras Palomo ha viajado hasta una Arcadia imaginaria para celebrar sus diez años en la moda española. Dos desfiles, dos lenguajes y una misma apuesta por la fantasía como herramienta para escapar de lo cotidiano.
Hannibal Laguna: un viaje hacia la luz
Después de una colección marcada por el momento de oscuridad física que atravesó el diseñador de origen venezolano, Hannibal Laguna ha querido cambiar el negro por la claridad en 'Luminhaz', una propuesta que el propio creador define como "un tránsito hacia la luz".
El origen de la colección está en un viaje a Toledo. Allí, frente al Transparente de la Catedral, Laguna descubrió que volvía a distinguir los colores después de los problemas oculares que había sufrido. Esa experiencia personal se convirtió en el punto de partida de una colección de inspiración espiritual, en la que los habituales estallidos cromáticos de la firma dejan paso a una paleta dominada por el oro envejecido, el bronce y los tonos naturales.
La luz de una catedral se traslada así a vestidos de fiesta construidos desde la artesanía. Las protagonistas son las redes de seda realizadas a mano, trabajadas mediante nudos que consiguen aportar ligereza e ingravidez a algunas piezas, mientras que otras, almidonadas, generan volumen en hombros y faldas.
Laguna lleva estas redes a vestidos, toreras y tocados y las combina con satén y organza. El resultado busca esa sensación de prendas que parecen flotar sobre el cuerpo, al tiempo que recupera técnicas y referencias históricas de la moda.
Entre ellas destaca el trabajo de Mariano Fortuny, cuyo característico plisado inspira parte de la colección. Organza y terciopelo aparecen arrugados, retorcidos y tratados antes de recibir bordados con hilos metálicos y de seda. El interior de algunas piezas incorpora chantillí dorado para conseguir una tonalidad inspirada, en palabras del diseñador, en los altares de una catedral.
La colección recupera además diez siluetas emblemáticas de la casa, junto a nuevas creaciones en las que las redes adquieren una dimensión más barroca. Laguna construye con ellas la apariencia de un gran joyero repleto de piedras preciosas, aunque introduce un elemento inesperado: lágrimas fabricadas a partir de botellas de plástico reciclado que buscan reproducir el efecto del cristal.
Una demostración de artesanía manual que llega en un momento especialmente significativo para el diseñador. A punto de cumplir cuatro décadas en la moda, Hannibal Laguna ha recibido durante esta edición el Premio Mercedes-Benz Fashion Week Madrid al Diseñador Nacional, un reconocimiento que adquiere un significado especial para quien comenzó su relación con la pasarela madrileña con apenas 17 años.
"Yo nací en el salón Cibeles con 17 años", recordó emocionado, antes de reivindicar una trayectoria que ha acompañado a la propia evolución de la pasarela madrileña.
Palomo: diez años de moda sin pedir permiso
Si Hannibal Laguna ha mirado hacia la luz de las catedrales, Palomo ha preferido construir su propio mundo imaginario. Alejandro Gómez Palomo ha regresado a Madrid para celebrar sus diez años en la moda con 'Arcadia', una colección que resume buena parte de los códigos que han convertido su nombre en uno de los más reconocibles de la moda española contemporánea.
La Rosaleda del Parque del Oeste ha sido el escenario elegido para una celebración que el diseñador quería realizar en Madrid después de haber llevado su firma hasta pasarelas como París o Nueva York. Una década después de irrumpir en la escena nacional con una propuesta que cuestionaba las convenciones de la moda masculina, Palomo mira atrás con la perspectiva que dan estos diez años.
El diseñador, Premio Nacional de Moda 2024, reconoce que sus primeros años estuvieron marcados por una velocidad vertiginosa, con desfiles cada vez mayores y una atención mediática que llegó rápidamente. Con el tiempo, explica, aprendió a detenerse y a entender la moda desde otro lugar: el trabajo, la intuición y el equipo.
Ese espíritu se encuentra en 'Arcadia', ese territorio imaginario descrito por poetas y artistas como un lugar alejado de las normas y asociado a la felicidad. El universo de Visconti, Pasolini y Cecil Beaton sirve de inspiración para una colección que mantiene las señas de identidad de Palomo: sensualidad, romanticismo, fantasía y referencias al folclore.
La propuesta transita entre dos mundos. Por un lado, aparece un Palomo más bucólico y onírico, construido sobre chifón de seda, brocados, tonos empolvados, rosas pálidos y blancos. Por otro, emerge una vertiente más oscura, urbana y subversiva, donde las organzas incorporan remaches metálicos y las prendas adquieren una actitud más cercana a una tribu urbana.
Las rosas, uno de los elementos recurrentes del creador, vuelven a aparecer reinterpretadas a través de tachuelas y remaches. Hay princesas que combinan zapatos de tacón y plumas con detalles metálicos, faldas lápiz junto a cazadoras de cuero con volantes y prendas masculinas como vaqueros o cazadoras decoradas con motivos florales.
La propuesta también consolida la evolución de la mujer Palomo, cada vez más presente en su universo creativo. El diseñador habla de una mujer potente y espectacular, representada en piezas como faldas de terciopelo, blusas de tirantes y tacones de estética contundente.
La paleta se mueve entre negros, marfiles, blancos luminosos y tonos empolvados, creando un paisaje en el que las flores conviven con el hierro forjado.
Y, como parte fundamental de la identidad de la firma, los tocados y sombreros de Vivas Carrión completan los estilismos con volúmenes exagerados, formas arquitectónicas, siluetas imposibles y grandes plumas.
Dos desfiles radicalmente diferentes han dibujado así una segunda jornada de MBFW Madrid en la que la moda vuelve a demostrar que puede ser tanto un refugio de luz como un territorio de fantasía. Hannibal Laguna mira hacia las catedrales para encontrar claridad; Palomo inventa una Arcadia para celebrar una década rompiendo fronteras. En ambos casos, la artesanía y la imaginación vuelven a ocupar el centro de la pasarela.
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