El guardia civil que cargó con un mastín entre las llamas: "No podía dejarlo atrás"

El cabo primero López se hizo viral al rescatar a un perro durante los incendios de Madrid y recuerda los desalojos que marcaron aquel operativo

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El guardia civil que cargó con un mastín entre las llamas: "No podía dejarlo atrás"
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 3 min.

La imagen de un guardia civil cargando en brazos a un enorme mastín mientras el fuego avanzaba se convirtió en una de las escenas más compartidas de los incendios del pasado verano. El vídeo acumula ya más de 11 millones de visualizaciones, pero para el cabo primero López aquella intervención fue, sobre todo, una cuestión de humanidad.

El agente, integrante del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil, participó junto a sus compañeros en los dispositivos desplegados durante los incendios que afectaron a zonas de Madrid, Toledo y Ávila. Entre las numerosas evacuaciones que realizaron hubo una que terminó captada por las cámaras y que dio la vuelta a las redes sociales.

Ocurrió en Pelayos de la Presa, donde el fuego obligaba a desalojar una urbanización. Los agentes avanzaban vivienda por vivienda para comprobar que no quedaba nadie en el interior cuando uno de ellos se fijó en un hombre que estaba junto a un coche intentando sacar adelante a sus perros.

El propietario tenía tres animales y se resistía a marcharse sin ellos. El problema era que uno de ellos, un mastín de gran tamaño, no podía ser trasladado con facilidad. Los agentes se acercaron y decidieron ayudarle. Mientras el fuego se aproximaba, entre todos consiguieron introducir a los animales en el vehículo. López terminó cargando con el mastín en brazos para ponerlo a salvo.

"Este señor no quería abandonar a su perro", recuerda ahora el agente. A su juicio, si los guardias no hubieran llegado hasta allí, el hombre probablemente habría permanecido en la zona porque no estaba dispuesto a marcharse sin su animal.

"Yo tampoco dejaría a mi animal"

La situación tocó especialmente al cabo primero, que reconoce que tiene una mascota y entiende perfectamente el vínculo entre un propietario y su animal. Por eso aquella escena no la vivió como algo extraordinario dentro de su trabajo. Salvar al perro formaba parte de una evacuación en la que lo importante era sacar a todos de la zona antes de que el fuego pudiera alcanzarles.

La imagen, sin embargo, acabó convirtiéndose en uno de los momentos más reconocibles de aquellos incendios y llevó su actuación a millones de personas a través de las redes sociales.

El desalojo de Pelayos de la Presa fue solo uno de los muchos servicios que López y sus compañeros tuvieron que afrontar durante aquellos días. Entre ellos recuerda especialmente la evacuación de varias residencias con personas de avanzada edad y movilidad reducida. En situaciones así, explica, el miedo no está relacionado únicamente con ponerse a salvo. También aparece la preocupación por aquello que cada persona considera importante.

El agente recuerda el caso de una mujer que se negaba a abandonar el edificio sin recoger antes su monedero porque guardaba allí fotografías familiares. Los agentes la acompañaron para que pudiera recuperarlo y salir rápidamente. "La gente tiene miedo a perder ya no solo su vida, sino también sus objetos personales", explica López al recordar aquellos momentos.

Para el cabo primero, una intervención de emergencia no termina simplemente cuando una persona abandona el lugar amenazado. El objetivo es conseguir que todas las personas puedan ponerse a salvo, incluso en medio de situaciones de enorme tensión. Y es precisamente esa sensación la que, según reconoce, le deja uno de los recuerdos más satisfactorios de su trabajo. "Ver que al final has cumplido con tu labor, que todas las personas que has podido desalojar se encuentran a salvo y que ese día el servicio ha salido perfecto, te llena de un orgullo que no está pagado", afirma.

Entre todas esas evacuaciones, la del mastín acabó convertida en una imagen viral. Pero para López representa algo mucho más sencillo: un hombre que no quería abandonar a su perro y unos agentes que hicieron todo lo posible para que ninguno de los dos se quedara atrás.

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