El ejecutivo refuerza su sistema sanitario con vigilancia avanzada, alerta temprana y capacidad operativa frente a riesgos biológicos, químicos o ambientales
Madrid activa un operativo contra la pelusa de chopo para prevenir incendios forestales
Los agentes forestales vigilan un centenar de zonas de riesgo en plena época de dispersión de vilanos
La Comunidad de Madrid ha puesto en marcha un operativo específico de vigilancia en áreas con acumulación de pelusa de chopo, una medida preventiva ante el riesgo de incendios forestales durante los meses de primavera. Estas semillas, conocidas como vilanos, presentan una alta inflamabilidad y pueden arder con facilidad cuando se concentran en determinadas zonas.
El dispositivo está siendo desarrollado por el Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid, que ya ha identificado cerca de un centenar de puntos sensibles, especialmente en el sur y este de la región. Desde este servicio también se hace un llamamiento a la ciudadanía para extremar la precaución en espacios donde esta pelusa es más abundante.
Zonas urbanas y choperas, bajo especial vigilancia
Las inspecciones se centran prioritariamente en áreas próximas a núcleos urbanos y en choperas con mayor peligrosidad, bien por la elevada afluencia de público o por su valor ambiental. En cada enclave, los agentes analizan la cantidad de material acumulado y el tipo de vegetación circundante, factores clave para evaluar la posible propagación de un incendio.
Una vez detectados los puntos de riesgo, se traslada la información al Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid, que actúa posteriormente sobre el terreno mediante el riego y compactación de la pelusa, una técnica que reduce significativamente su capacidad de ignición.
Un material altamente inflamable
La pelusa de chopo está formada por un material algodonoso que facilita su combustión, lo que la convierte en un elemento de riesgo cuando se acumula en el suelo. Su liberación se produce principalmente entre los meses de mayo y junio, cuando el viento favorece su dispersión. El pasado año se llevaron a cabo 632 inspecciones de este tipo en la región, lo que da cuenta de la magnitud del fenómeno y de la necesidad de mantener este tipo de vigilancia preventiva.
Cuando se acumula en grandes cantidades, esta sustancia puede generar un efecto visual similar al de la nieve cubriendo el suelo. A pesar de su apariencia, no se trata de polen, aunque en algunas personas puede provocar reacciones leves, como estornudos, picor nasal o irritación ocular.
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