La tensión geopolítica encarece el crudo y se traslada a los carburantes de forma disparada en España
Por qué estás pagando más por la gasolina: lo que ha subido el petróleo por la tensión en Oriente Medio
La tensión geopolítica encarece el crudo y se traslada a los carburantes de forma disparada en España
Los precios del petróleo han vivido una fuerte escalada en las últimas seis semanas a raíz del conflicto en Irán, con aumentos significativos tanto en Europa como en Estados Unidos que ya comienzan a notarse en el bolsillo de los consumidores.
El barril de Brent, referencia en el mercado europeo, ha registrado un incremento superior al 31 %, situándose en torno a los 95,2 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), principal referencia en Estados Unidos, ha subido cerca de un 44 %, hasta los 96,57 dólares.
La evolución del crudo ha estado marcada por una elevada volatilidad. En este periodo, el Brent llegó a alcanzar un máximo de 119,5 dólares el 9 de marzo, mientras que el WTI tocó los 117,63 dólares el 7 de abril, justo antes del anuncio del alto el fuego. El anuncio de una tregua impulsado por Estados Unidos y la reapertura del estrecho de Ormuz provocó una caída inmediata de más del 16 % en una sola sesión, reflejando la sensibilidad del mercado ante cualquier avance diplomático.
Sin embargo, la incertidumbre sobre la estabilidad del acuerdo ha vuelto a presionar al alza los precios, con repuntes posteriores del 4 % en el Brent y movimientos mixtos en el WTI durante las siguientes jornadas. El impacto de esta subida del crudo ya se está trasladando al consumidor, aunque de forma desigual y con cierto retraso.
En España, el precio de la gasolina ha pasado de una media de 1,478 euros por litro antes del conflicto a picos de 1,796 euros, situándose actualmente en torno a los 1,57 euros.
En el caso del gasóleo, la evolución ha sido similar: de 1,43 euros por litro a máximos de 1,94 euros, estabilizándose ahora alrededor de los 1,90 euros.
Sube más rápido el petróleo que baja la gasolina
Los expertos explican este comportamiento por el conocido efecto "cohete y pluma": cuando el petróleo sube, los carburantes se encarecen rápidamente, pero cuando baja, el ajuste en los surtidores es mucho más lento.
Además, una parte muy relevante del precio final no depende del crudo. Según datos oficiales, en 2025 los impuestos representan aproximadamente el 49,1 % del precio de la gasolina y el 44 % del gasóleo, lo que limita también la capacidad de que las bajadas del petróleo se trasladen completamente al consumidor.
De cara a los próximos días, la evolución del petróleo dependerá en gran medida de las negociaciones abiertas entre Estados Unidos e Irán, que podrían estabilizar o volver a tensionar el mercado energético global. Mientras tanto, los consumidores siguen notando el impacto directo de un escenario marcado por la incertidumbre geopolítica y la volatilidad en el precio del crudo.
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