Unidos, sin complejos, ni vanidades

La insuficiencia intelectual, las ansias del dorado, la falta de capacidad y la avidez personal hacen imposible el servicio, por más que se envuelvan en la bandera

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Unidos, sin complejos, ni vanidades
Cortes de Castilla y León. (Foto: Ical)
El autor esEnrique De Santiago
Enrique De Santiago
Lectura estimada: 4 min.

Y van dos, pero, además, vamos a por el tres. Dos elecciones en las que el PSOE se hunde, no por culpa de los dirigentes locales, sino por la insufrible basura que cae de arriba, de esa arriba que llegó con el lema de la transparencia, de la honradez y de construir partido, y de la transparencia y honradez mejor no hablar, y del partido ya lo tiene destruido y sometido a su yugo.

Pero anda, que en la derecha no se puede ser más bobo; si nacen ovejas, son más listas. Los ciudadanos estamos cansados de la ponzoña socialista, pero no menos de la estulticia de PP y VOX, a los que no se les puede decir más claro ni más alto, ni esquizofrénicos, ni 'maricomplejines'; deben trabajar juntos en un proyecto común, pero ellos siguen tocando el banyo, diciendo que si hay que cambiar de políticas, que si uno es malo, que si el otro es peor, pero realmente luchando por colocar a los suyos en una búsqueda del dorado de aquellos que no han comido caliente en su puñetera vida o que, si salen de esta vida, no saben qué hacer… ¡manda güevos!.

Ahora, en Castilla y León, feudo secularmente organizado por el PP, cada vez peor, cada vez con menos inteligencia, pero sosteniendo el pendón de la gaviota. Pues bien, en este campo ya no sólo tenemos al PP y a Vox; ahora también está SALZ, NUEVE y algún otro partido menor, lo que supone ab initio, que, en el mejor de los escenarios, se repetirá la victoria pírrica de PP, subirá un VOX con rostros desconocidos –lo que le beneficia, pues quien los conoce no podría votar por la organización-, un SALZ que no alcanzará el mínimo exigido –no mejor representado que VOX-, un NUEVE que, en Salamanca, con Chabela, tiene opciones de meter la cabeza, y el resto de partido irán a la resta del voto de centro-derecha.

Si la derecha fuese capaz de aunar sus partidos en un proyecto común, en el que se aportasen todas las sensibilidades y, con un modelo de confluencia, alcanzase un mínimo común denominador, liderado por el partido más votado, con un verdadero espíritu de servicio y dispuesto a perder para ganar, sin personalismos, sin renunciar cada uno su personalidad, pero conformando un proyecto asumible por todos, no se alcanzaría el poder, sino que se obtenía un voto realmente mayoritario y serio, que permitiese revertir el destrozo construido y generado por el Sanchismo. Pero la insuficiencia intelectual, las ansias del dorado, la falta de capacidad y la avidez personal hacen imposible el servicio, por más que se envuelvan en la bandera, por más que ensanchen sus pechos, los 'perritos sin alma' no les importamos nada, no nos sirven, pero sí que se sirven.

Si VOX no alcanza y el PP no vence más que en los números, pues no puede gobernar si los demás no le dejan, con un SALZ que destroza el 2,7% de los votos, un NUEVE que, como poco, se lleva un 3,5% y algún otro que se pueda llevar otro 2%, nos encontramos que un 8,2%, aproximadamente, se ha perdido para conseguir una mayoría que permita obligar al PP a cambiar de modelo, dentro de una fórmula de centro-derecha y, como contrapartida, hacer que el PSOE supere sus techos y pueda poner en cuestión la gobernabilidad de ese PP engreído, soberbio y agotado por los años en el gobierno, que precisa una regeneración, una oxigenación que no se realiza con la exposición de caras nuevas que vienen del pasado, ni con formulas que siguen controladas por las mismos de siempre.

En lo personal, confío en Feijoo, pero tiene unos comparsas en las autonomías y en algunos puestos de la dirección del partido que dejan mucho que desear y, realmente, falta esa dirección nacional que imponga unos criterios de acción, evidentemente con el concurso de los locales, pero con las ideas claras y firmes, sin cambios, sin zozobras, con solvencia, que exija negociar, aceptar, asumir que los demás también pueden estar en la casa común. Pues ese fue el criterio del nacimiento del PP, como esa fue la causa por la que muchos nos fuimos y parimos, no sin dolor, esfuerzo, ilusión y desilusión, VOX, y ahora vemos que ni PP, ni VOX, padre e hijo de un mismo proyecto, lo destrozan, lo prostituyen y no acogen, ni amparan las exigencias de sus seguidores y por ello, no alcanzan, no consiguen romper los techos de cristal que todos juntos seríamos no solo capaces de romper, sino de hacer desaparecer para siempre.

Si no tenemos claro esto los responsables de que el Sanchismo se perpetúe serán ustedes y lo sufriremos los 'perritos sin alma', como siempre.

La fórmula es cambiar el modo de hacer política, exigir que quien acuda a ella venga a servir y sirva, pero no se sirva; que los puestos o cargos no sean lo fundamental, sino el desarrollo del proyecto y, por encima de ello, los ciudadanos. Un partido que no diga que está pegado al terreno, sino que sea del terreno y sienta el terreno de forma directa, por formar parte del terreno y no una pandilla de engreídos que miran el terreno como un lugar de trabajo o del que sacar su lucro.

El Congreso, el Senado, las Cámara autonómicas o los ayuntamientos no pueden seguir siendo lugares de insulto, de chascarrillo, de enfrentamiento, sino de estudio, de evaluación de los problemas, a los que se les aportan soluciones, que se desarrollan formas de acción, en los que se elaboran modelos de acción y prevención frente a los problemas posibles o presentes, que se construyan formas de control al poder que eviten la corrupción, pero que también sirvan para aportar soluciones a las cuestiones que se planteen, pues hoy serán unos, pero mañana serán otros y los problemas son siempre de los mismos: los ciudadanos.

 

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