Los niños ya pueden entrar al quirófano acompañados por sus padres en el Hospital Infanta Cristina

El centro sanitario de Parla implanta un protocolo que permite a las familias permanecer con los menores hasta que se duermen con la anestesia

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Los niños ya pueden entrar al quirófano acompañados por sus padres en el Hospital Infanta Cristina
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 2 min.

Entrar en un quirófano puede convertirse en una experiencia especialmente difícil para un niño. Con el objetivo de hacer ese momento más llevadero, el Hospital Universitario Infanta Cristina de Parla ha puesto en marcha un nuevo protocolo que permite a los padres o tutores acompañar a los menores durante la inducción a la anestesia, es decir, hasta el instante en el que el paciente se queda dormido antes de la intervención.

La iniciativa, impulsada por la Comunidad de Madrid, busca disminuir el estrés y la ansiedad tanto de los niños como de sus familias, favoreciendo un entorno más tranquilo en uno de los momentos que mayor inquietud suele generar antes de una operación.

El procedimiento se aplica en el bloque quirúrgico, la Unidad de Cirugía Mayor Ambulatoria y las áreas de Reanimación del hospital. Está dirigido a pacientes de entre 3 y 17 años, siempre que tengan un peso igual o superior a 15 kilogramos, vayan a someterse a una cirugía programada y cumplan los criterios médicos establecidos por el Servicio de Anestesiología.

El proceso comienza días antes de la intervención, durante la consulta de preanestesia. En ese momento, el equipo sanitario explica a las familias cómo será la operación, resuelve las dudas sobre la anestesia y les informa de las condiciones necesarias para poder acceder al quirófano junto al menor. Además, reciben documentación específica con todas las indicaciones que deben seguir.

Cuando llega el momento de la cirugía, el acompañante accede al área quirúrgica tras cumplir las medidas de higiene y seguridad exigidas. Una vez dentro, permanece en una zona no estéril del quirófano y puede hablar con el niño, darle la mano o transmitirle tranquilidad mientras los anestesistas realizan el procedimiento previo a la intervención.

Tras completarse la inducción anestésica, el familiar abandona el quirófano para que el equipo médico continúe con la operación. Finalizada la cirugía, podrá volver a reunirse con el menor durante la fase de recuperación, facilitando así un reencuentro más rápido y un apoyo emocional continuado en el postoperatorio.

Con esta medida, el Hospital Universitario Infanta Cristina se suma a otros centros públicos madrileños que ya desarrollan programas similares, como los hospitales Clínico San Carlos, Gregorio Marañón, Infanta Leonor, Niño Jesús e Infanta Sofía. Todas estas iniciativas comparten un mismo objetivo: avanzar hacia una asistencia sanitaria cada vez más humanizada, donde el bienestar emocional de los pacientes y sus familias forme parte del proceso asistencial.

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