La Policía Nacional desactiva 22 narcopisos en abril y mayo en Madrid
Con ilusión, esperanza y servicio se puede
Somos nosotros los nuevos conquistadores que debemos de dejarnos la piel por construir un futuro y un país mejor sobre las ruinas a las que nos están abocando
Estamos viviendo un momento político de asfixia absoluta, no sólo por el angustioso nivel de corrupción de quien vino abanderando la limpieza con las manos manchadas, de quien se afirmó feminista y venía de los prostíbulos, de quien se negaba a juntarse con los delincuentes y los hizo compañeros de cama. Pero ¿qué pensábamos? ¿qué el alacrán no nos iba a picar? Era lógico, era normal que sucediese lo que sucedió y que ahora se está desvelando. No, no es un golpe de Estado, es un golpe de realidad; lo que sucede es que la mierda siempre huele, pero si la removemos, su olor se hace insoportable.
Lo siento por los militantes, los votantes, los simpatizantes a los que engañaron, pues yo fui un afiliado, un simpatizante y votante de otros partidos que llegaron al poder con nuestro apoyo y nos traicionaron; por ello es que les comprendo y se lo mal que se pasa.
Pero ya me cansé de clamar en el desierto, de realizar planteamientos de cambio, de criticar a los corruptos y de ver el vaso vacío, o incluso de contemplar un futuro muy siniestro, pensando que si vamos mal no hay remedio, no hay esperanza, pues eso no sólo no es cierto, sino que me hunde aún más en la desesperación de dejar una herencia nefasta y repleta de deudas.
Si hasta aquí el cielo está encapotado o lloviendo a cántaro, si la ponzoña huele hasta romper las pituitarias, si, como dice un buen amigo, el 99% de los políticos tienen menos neurona que la micra de un mosquito y el futuro se ve negro, lo cierto es que es el momento de la esperanza, de la fortaleza, del trabajo tranquilo, sosegado y sesudo en el que preparar las barcas en las que subir para cruzar el charco, de ir preparando un proyecto de país que presentar a los ciudadanos para reconstruir las ruinas que nos queden, de buscar los vigas sólidas que se mantendrán para reforzarlas, de ir realizando catas que nos permitan encontrar las tierras movedizas que debemos retirar y, en sus espacios, cubrir de sólido granito y fortalecido con hormigón armado.
En lugar de llorar, es el momento de estudiar; en lugar de clamar, es el momento de prepararnos y de organizar un plan y un proyecto de futuro. Los partidos están en la lucha de sus cuitas, de sus lucros, del no pasar frio y se olvidan de que no deben servirse, sino servir; por eso es el momento de servir, de organizar reglas de servicio, de construir un partido, un movimiento que, al estilo 15-M, que se apropio la extrema izquierda, sea una corriente de regeneración y, sobre todo, de servicio desinteresado de todos aquellos que quieren un proyecto liberal en lo económico y conservador en lo ideológico, que busque la libertad del individuo, que construye un Estado que le dé coberturas necesarias, pero que esté a su servicio y no sea un gran hermano que nos persigue.
A partir de ahora, en lugar de ver con las gafas de sol, tenemos que mirar con las gafas de la ilusión, del esfuerzo, de la solvencia y de creer en España, pues nuestra patria ya vivió momentos como el presente y volvió a nacer, volvió a salir. Lo que hace falta es recordar nuestro pasado, sentirnos orgullosos del legado recibido, recordar que construimos un imperio que puso las bases de los Derechos Humanos y miró al indígena como un igual, con errores, con basuras, pero con la inmensa fuerza de una cultura cristiana que nos hace a todos iguales. ¡Qué mejor herencia nos dejaron!
Pues bien, ahora somos nosotros los nuevos conquistadores que debemos de dejarnos la piel por construir un futuro y un país mejor sobre las ruinas a las que nos están abocando los planteamientos social-comunistas de la nueva democracia popular, que ni es democracia, ni es popular, como nos están poniendo de manifiesto.
Descubramos nuevas formas de política que fortalezcan la palabra dada, la dignidad, la vergüenza, la honradez, la búsqueda de la verdad y la fuerte mirada a los ojos y en la que el servicio sea vital. Debemos de exigir que quien se encuentre en un movimiento renuncie a ocupar cargos y puestos públicos, que se obligue al trabajo temporal en la política, que tenga un pasado que acredite su honradez y su valía, que no se acerque cuando hay 'pan', pero se esconda cuando el 'aceite hirviendo' cae por el sólo hecho de pensar distinto. No debe tener cabida aquel apoya en la oscuridad, que busca la posición política y, por ende, el lucro, y se debe buscar a aquel que no quiere colorín, sino trabajar, que, aun estando arriba, cede su puesto a otros.
Con tranquilidad, con esperanza y con muchas ganas y tiempo debemos de construir el futuro desde este momento, sin buscar más que estar preparados para, con diagnósticos certeros y preparados desde el estudio sereno, plantear soluciones bien construidas para dar soluciones eficaces en favor de un futuro que a lo mejor ni veremos, pero que dignifique un legado recogido de la ruina en la que nos dejarán, pero que nos permita sentirnos orgullosos del que traspasaremos.
No me digas que soy un utópico, pues estoy convencido de que se puede, que sólo hace falta demostrarlo, que no es una teoría, sino algo que sólo con la demostración empírica hará que se nos caigan la venda de los ojos y observemos que SÍ SE PUEDE. Es muy difícil, es prácticamente imposible desde el observatorio del francotirador, pero si se hace cuadrilla, se forma escuadrón, se construye un ejército, se puede; sólo hacen falta soldados dispuestos a ello.
Somos nosotros los nuevos conquistadores que debemos de dejarnos la piel por construir un futuro y un país mejor sobre las ruinas a las que nos están abocando
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